El huevo de gallina es rico en proteínas de alto valor biológico y contiene importantes dosis de vitaminas A, D, E, B12 (vital para el sistema nervioso) y ácido fólico, además de minerales esenciales, como el hierro, el selenio y el cinc.
A contiación, El huevo versátil y sana proteina:
Pero, a pesar de tan extraordinarias virtudes, el huevo no disfruta de muy buena fama, al tratarse de un alimento rico en grasas (12%) y en colesterol (320 mg/unidad), concentrados ambos en la yema.
Se trata, sin embargo, de una verdad a medias, pues si la dieta que seguimos proporciona abundante fibra y vitaminas y es pobre en alimentos que contienen grasas saturadas, el huevo apenas repercute en el aumento de los niveles de colesterol «malo».
Además, este alimento contiene un compuesto, la colina, que ayuda a metabolizar las grasas. Por todo ello, los expertos en nutrición incluyen hasta dos huevos a la semana en las dietas de control de peso que recomiendan.
Además del huevo de gallina, también es habitual consumir el de codorniz (tres veces más pequeño que el de gallina) y de pato, que debe cocinarse 15 minutos para eliminar las bacterias que pueda contener.
Un huevo se conserva hasta tres semanas tras la puesta, pero se aconseja tomarlo cuanto antes y guardarlo en la nevera, alejado de olores intensos, que suele absorber.
Para saber si es fresco hay que dejarlo en un cuenco con agua fría: si se hunde, lo es.

Cada vez más se descubren alimentos de consumo diario que tienen propiedades curativas o que ayudan a mejorar la salud.