Cuerpo, mente y energía se integran en la práctica del tai-chi, un arte marcial que recupera la calma y el sosiego que tan a menudo suelen desaparecer.
En Occidente, cada día son más las personas que descubren el tai-chi.
Sin embargo, en China, hace más de 700 años que se practica esta medicina en movimiento, por sus beneficios probados en el fortalecimiento del organismo y en el
tratamiento de enfermedades.
Tradicionalmente, en la medicina china, a través del tai-chi, se pretende garantizar
el flujo suave de “qi” o energía vital por todos los meridianos del cuerpo.
De hecho, los profesionales de esta medicina atribuyen el malestar físico y mental a un
desequilibrio de la energía que circula por el cuerpo, es decir, a un bloqueo o distribución incorrecta de la misma.
Así, el tai-chi ayuda a sentir, unificar y guiar estas energías armonizando cuerpo y mente.
En general, en la sociedad occidental, se descarta esta teoría aunque se valora el
tai-chi como forma de ejercicio y técnica de relajación.
De hecho en Occidente, numerosos estudios indican que el tai-chi relaja los músculos y el sistemanervioso (mejorando así la función de otros sistemas del organismo) y beneficia la
postura, el equilibrio y la flexibilidad de las articulaciones.
En 1996 una prueba realizada en Estados Unidos descubrió que el tai-chi podía contribuir a mejorar la salud de los ancianos esta técnica podía disminuir los síntomas del estrés.
Incluso en 1989, investigadores americanos descubrieron que el tai-chi mejoraba la eficiencia respiratoria sin fatigar el corazón
