Se trata de la capacidad de nombrar las notas musicales, de establecer el lazo entre el nombre y la frecuencia de sonido.
Ocurre por el modo en que el cerebro de un músico procesa los sonidos musicales.
Los estudios científicos sugieren que, mientras que las personas que no son músicos procesan la música con el hemisferio derecho de su cerebro, que es el lugar utilizado por el cerebro para el reconocimiento del mundo, los músicos utilizan también el hemisferio izquierdo, que es el que maneja el lenguaje.
En la gente que posee oído absoluto, parte del hemisferio izquierdo está particularmente desarrollado con respecto ala correspondiente área del hemisferio derecho. Esta zona del cerebro está ubicada al lado del área que maneja los estímulos auditivos y la comprensión verbal. La exposición temprana a la música (6-7 años) pareciera propiciar esta habilidad.
