Las creencias sobre los poderes de los árboles provienen de los druidas, monjes celtas que habitaban en los bosques.
Ellos consideraban que cada especie vegetal actuaba como talismán en determinadas personas.
Por ejemplo: El ciprés apadrina a los nacidos entre el 25 de enero y el 3 de febrero, o entre el 26 de julio y el 4 de agosto.
El manzano, a los nacidos entre el 23 de diciembre y el 1 de enero, y del 25 de junio al 4 de julio.
El pino, para los que cumplen años entre el 19 y el 28 de febrero y entre el 24 de agosto y el 2 de septiembre.
El sauce llorón, entre el 1 y el 10 de marzo, y entre el 3 y el 12 de septiembre. Los nacidos el 21 de marzo, fecha que en el hemisferio Norte indica el comienzo de la primavera, son ahijados espirituales del roble.
Para cada una de estas personas, tener cerca su árbol y tocarlo proporciona paz, alivio a sus dolores, lucidez para enfrentar problemas y ondas positivas.
