La jirafa es una animal de buen carácter, pero en su relación hembra-macho la indiferencia es el factor que prima. Ninguno de los dos muestra el menor interés por el sexo opuesto, sólo se observa un pequeño indicio de deseo sexual a través del contacto visual, a kilómetros de distancia.
El macho se acerca por detrás para oler si alguna hembra está a punto para el apareamiento, en caso afirmativo, copula sin grandes ceremonias y enseguida vuelve a su rebaño.
