Con cierta frecuencia se tiende a acusar al pan de ser responsable de esos kilos de más.
Ese trozo de pan que acompaña la comida, o la caña de cerveza de después del trabajo o del aperitivo del fin de semana, parecen ser los culpables y no es así.
Hay muchísimos alimentos con un contenido calórico mucho más elevado que el pan, y también menos necesarios, que se incluyen en esas dietas drásticas que tanto prometen y en tan poco tiempo.
La prueba es que una dieta estudiada y equilibrada para perder peso incluye la correspondiente ración diaria de pan.
A lo mejor, lo que hay que evitar son esas salsas tan sabrosas impregnadas en pan.
Con la cerveza ocurre algo parecido. Su especial composición, le convierte en una bebida que estimula las secreciones gastrointestinales, además de actuar sobre los ríñones estimulando la diuresis.
En cambio, la cerveza media sólo tiene 500 calorías por litro, y esto son muchas cañas.

y ahora?? a quien le tiro las culpas??