Excisten muchas clases de dietas pero hay una, que lo tiene todo en cuanto al cuidado de la salud y el buen estado físico mental.
La dieta mediterránea es el resultado de la mezcla de varias culturas a lo largo de los siglos, por sus enormes beneficios en cuanto a la buena aliemtación, favorece a los buenos elementos nutricionales.
Diferentes estudios han demostrado que la dieta mediterránea es sinónimo de longevidad. También es importante señalar que las tasas de mortalidad debidas a la incidencia de cánceres y enfermedades cardiovasculares es mas baja en personas que siguen este estilo de vida.
La relación específicamente, entre el cáncer de mama y la alimentación mediterránea es muy directa, ya que esta dieta disminuye los niveles de estrógenos endógenos, causantes del alto riesgo de padecer dicho cáncer.
El infarto de miocardio y la diabetes, son dos patologías, que pueden prevenirse mediante una alimentación sana como, por ejemplo, la mediterránea.
Grupos de alimentos:
Frutas frescas y hortalizas frescas de temporada: fuente incomparable de vitaminas y minerales. La mejor manera de consumirlas es, siempre que sea posible, crudas para así aprovechar todas sus cualidades y nutrientes.
Aceite de oliva: 3 a 4 cucharas soperas diarias y sin cocción hacen un gran aporte a nuestra salud.
Cereales y legumbres: Son quienes aportan la energía del mediterráneo, fuente principal de hidratos de carbono complejos y fibras vegetales y poca grasas.
Entre ellos el trigo, arroz, lentejas, garbanzos, judías, etc.
Frutos secos: ricos en vitaminas (especialmente vitamina e) y minerales nutritivos, protegen al aparato cardiovascular, fundamentalmente por sus grasas insaturadas.
Lácteos: Son el gran aporte de calcio y vitaminas liposolubles, como así también de bacterias digestivas que favorecen la buena digestión y previenen el estreñimiento.
Pescados: Fuente de proteínas de alta calidad y de ácidos grasos omega 3 y omega 6.
Carnes: Consumidas en poca cantidad. Se crían en esta zona mayoritariamente ovejas, corderos y cabras. El bajo consumo de carnes se debe, a que en tiempos pasados, esta se encontraba al alcance de pocos. Esa imposiblidad llevo a que se las reemplazara con verduras y frutas.
Las recetas están siempre enriquecidas con hierbas aromáticas y especias como albahaca, laurel, menta, perejil, orégano y los pimientos.
