Consejos sobre las papas y los tomates

Las manchitas verdes en la cascara de las papas no son atribuibles al apuro del quintero por levantar la cosecha.

En ningún momento deberá creer que están verdes, sino que indican la presencia —y no en cantidades moderadas, precisamente— de una sustancia tóxica que conviene alejar del organismo.

Aunque su mamá ponga el grito en el cielo cuando la vea arrojar decididamente media papa verdosa al tacho, no haga caso de tales imprecaciones. La salud de la familia ante todo.

Mientras los niñitos son bebés y comen esas deliciosas papillas, mamá cuidadosa quita religiosamente piel y semillas del tomatito superseleccionado para tal fin.

El resto de la familia, entre tanto, sigue comiendo alegremente dichos elementos. Mal, muy mal.
Piel y semillas del tomate son indigestas. Así que nunca más.

Para quienes se resisten a deglutir el inimitable tomate sin su piel (es un deber profesional admitir que pelado se pone un poco blando) vale recordar el tema de la higiene y la salud en estos tiempos de epidemias.

En cuanto a las semillas, tenga cuidado: le pueden dejar un tuco a la miseria, porque tienen la mala costumbre de dar un sabor amargo a cualquier preparación que las incluya.

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