Cuidado con lo que elegimos comer en verano
Cuando llega el verano, tendemos a dejar las comidas que nos dan calor, (guisos, pucheros, sopas, etc.) para inclinarnos por platos más frescos.
Esto no significa, sin embargo, que los platos que elegimos sean más livianos o más digeribles.Â
Un menú para un dÃa de mucho calor debe ser bien seleccionado, más allá de servirse frÃo o caliente. En primer lugar, es imprescindible la ingesta adecuada de lÃquidos para mantener una buena hidratación.Â
Se puede escoger entre, agua mineral, mineralizada o corriente, jugos exprimidos de frutas y verduras, jugos comerciales en polvo o para diluir, gaseosas en cantidad moderada, caldo de verduras, agua de cocimiento de frutas o cáscaras de fruta.Â
FrÃas infusiones, café o té frÃo con limón, licuados de fruta con agua o leche, yogur para beber, leche entera o descremada. Se debe evitar el exceso de bebidas alcohólicas, especialmente las que se han puesto de moda para cualquier momento, cerveza, sidra, aperitivo en lata. El lÃquido es importante para reponer su pérdida por la sudoración. Si se toman bebidas alcohólicas para calmar la sed, el impacto en el organismo es mayor.
Los alimentos que más nos favorecen en verano son aquellos que protegen la piel del sol y estimulan el bronceado por ser ricos en vitamina A, ellos zanahorias, zapallo, melón, batatas, maÃz amarillo, hortalizas verdes, duraznos, damascos, lácteos enriquecidos, yema de huevo e hÃgado. Hablemos ahora de lo que no deberÃamos hacer con nuestra dieta en verano. Evite comer aquellas preparaciones no habituales.Â
Es fácil tentarse en lugares de comidas tÃpicas, o puestitos callejeros cuando estamos de vacaciones. Pero la falta de control bromatológico nos expone a infecciones digestivas. Además, muchas preparaciones tÃpicas son de digestión laboriosa, grasas animales o frituras a veces recalentadas, y permanecen mucho tiempo en el estómago antes de continuar el proceso digestivo.Â
Otro problema común en verano es la ingesta de alimentos con los que no se ha respetado la cadena de frÃo, o con fallas sanitarias en su elaboración. Los sÃntomas son evidentes entre 1 y 6 horas después de la comida, con diarreas, náuseas, vómitos, y a veces hipotensión por la deshidratación. El consejo de rigor es comer muchas verduras y frutas bien lavadas y carnes magras.
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